Un viaje de esperanza, resiliencia y gratitud
Mi nombre es Mikaela Olivera Orquiola, aunque todos me dicen Mika. Nací el 9 de noviembre de 2004 en Paraguay. Mi historia con la escoliosis comenzó a los once años, durante un chequeo pediátrico rutinario. Fue entonces cuando escuché por primera vez las palabras escoliosis idiopática adolescente. Desde ese momento, comenzó un largo camino que transformaría mi vida por completo.
Durante dos años llevé un corset Milwaukee, un dispositivo rígido que debía usar 23 horas al día. Fue una etapa difícil. Además de las limitaciones físicas, enfrentaba desafíos en mi aprendizaje. Adaptarme a ese nuevo cuerpo, inmovilizado casi por completo, fue una prueba diaria.
A pesar del tratamiento, la curvatura avanzó, superando los 45 grados. Buscamos opciones quirúrgicas en varios países, incluso en Francia, pero la pandemia detuvo todo. La esperanza volvió cuando mi papá vio una publicación de otra familia que había encontrado ayuda en el Nicklaus Children’s Hospital de Miami.
Viajamos con la ilusión de tener una oportunidad. No sabíamos en ese momento quiénes hacían posible estas operaciones, solo que existían benefactores que cambiaban vidas. El día antes de mi cirugía, hablé por videollamada con mis compañeras de colegio. Su apoyo me dio fuerza. Entré al quirófano con calma, con fe y con una sonrisa.
La cirugía fue un éxito. El postoperatorio fue doloroso, pero cada paso era un logro. Por primera vez, me vi al espejo y me sentí derecha. Me sentí libre.
Ocho meses después, regresamos a Miami. Esta vez, para asistir a una cena organizada por el hospital. Fue allí donde descubrimos que casi todo el proceso había sido cubierto por el hospital, gracias a la Nicklaus Children’s Hospital Foundation y la Nicklaus Children’s Health Care Foundation. También nos brindaron alojamiento, transporte diario y cubrieron todos los gastos de nuestra estadía de 30 días en Miami, incluyendo esta segunda visita.
Nos emocionó profundamente saber que mi caso fue el primero en ser apoyado directamente por la fundación. Ese día conocimos a los principales benefactores: Jack y Barbara Nicklaus. Su generosidad no solo me cambió la vida a mí, sino también a muchos otros niños con escoliosis, cáncer y problemas cardíacos.
“Gracias por devolverme mi vida. Gracias por esta oportunidad. Hoy terminé el colegio, me gradué, y puedo mostrar mi espalda sin vergüenza. Gracias por darme una nueva oportunidad de ser feliz.”
Hoy camino con confianza, con una cicatriz que no es una marca de dolor, sino una medalla de lucha. Agradezco al doctor George, al equipo del hospital, a mis padres, y a cada benefactor que creyó en mí sin conocerme.
Filántropos extraordinarios que comparten nuestra misión
Jack y Barbara Nicklaus son partidarios y promotores de toda la vida del bienestar de los niños en todas partes.
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Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento al equipo médico de Nicklaus Children’s Hospital por la excelente atención y cuidado que brindaron a nuestra hija Mikaela durante su cirugía. El Dr. George y su equipo fueron extremadamente profesionales y amables, lo que nos dio mucha tranquilidad y confianza durante todo el proceso.
También queremos agradecer a la Nicklaus Children’s Health Care Foundation por hacer posible esta cirugía y por apoyar a tantas familias que necesitan atención médica de calidad. Su compromiso con la salud infantil es verdaderamente admirable y estamos agradecidos por su generosidad y dedicación.
Por último, nos gustaría dedicar unas palabras especiales a Jack y Barbara Nicklaus, cuyo apoyo ha sido fundamental para que esta fundación pueda llevar a cabo su importante labor. Su compromiso con la salud infantil es un ejemplo inspirador para todos nosotros y estamos profundamente agradecidos por su generosidad y liderazgo. Muchas gracias a todos en Nicklaus Children’s Hospital y Nicklaus Children’s Health Care Foundation por todo lo que hacen por la comunidad Internacional.
Stephen G. George, MD
Medical Director, Surgical Services
Medical Director, Pediatric Spinal Surgery